viernes, 4 de junio de 2010

Siempre conmigo.


Preguntarse por qué hay ángeles a los que se les niega las alas es, como poco, duro. Yo diría cruel...


Poseen dulzura, pureza... Saben hacer que el sonido de su risa sea una anestesia, un recordatorio de lo que es la felicidad, un espejo que muestre la enorme gratitud que debemos sentir. Saben ser fuertes siendo los más débiles y pequeños. Saben mantenerse en pie aunque eso sea para lo que menos capacacitados estén. Saben regar de esperanza campos que están aparentemente marchitos.


Yo conozco uno de ellos. El más brillante de todos. Y es increíble observar cómo continua su camino rozando con sus alas estropeadas el suelo... porque tiene que entregar más, muchas más, a los que le rodean.
No he visto ángel más bonito, ni más puro y dulce que él.

No quiero preguntar por qué hay ángeles sin alas... Sólo pido que sigan buscando unas tan enormes que sean capaces de reparar las que posee y poder ver cómo vuela de verdad... Porque entonces el mundo sería un lugar mucho mejor y mucho más justo, joder, mucho más JUSTO...


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