miércoles, 22 de septiembre de 2010

Apertura de ojos.

Al igual que cada cigarro, por muy sabroso y largo que sea, tiene una ceniza que se acaba si se sigue chupando a mansalva, el alma humana cuando descubre que alguien está absorbiéndola acaba por ir alejando a aquello que la hace sentirse pequeña cuando no lo es.
Algunas personas tienen un remite muy marcado y otras, por suerte o por desgracia, van borrándolo cuando alguien no responde sus cartas, sus envíos, sus regalos, su... dirección.
¡Respuesta!... Causa-efecto... Simplemente eso. ¿Tan difícil es?

Y yo odio el tabaco, por añadido...

No hay comentarios:

Publicar un comentario