martes, 7 de septiembre de 2010

Filosofía.

Asesinos de rosas compran espinas en los mercados. Los mercados venden espinas para quienes no saben cómo fabricarlas y poseen rosas. Buenas personas regalan rosas sin espinas. Capitalismo, complejidad, moral, ética, ilusionismo... Así va la vida.
¿Por qué no ser capaces de observar la naturaleza en sí misma y amar cada rosa, cada espina y cada rosa con sus espinas? Y es que eso es lo difícil... amar los defectos, amar lo que quizá afea. Enamorarse de la belleza es demasiado sencillo y... vacío.

El amor es siempre superior. Cada espina tiene una sangre que entregar a un corazón que la necesita. Y así todo cobra sentido.

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