jueves, 22 de julio de 2010

Como una lágrima sin prisa.

Entre la tonalidad negro-oscuridad... silencio.
Entre la marea de silencio... nerviosismo.
Entre el calambre nervioso... no hay paz.

Y aunque no haya guerra... no hay paz, no hay paz... ¿Consigo mismo? Mismamente...

Y los acordes suenan lentos, como con miedo, como con ausencia de.
Así que sigue tocando para sí. Y se convierte en el peor artista opinando que a nadie le gustaría su melodía...
No hay jazz más negro, que no... Que no.




Como un solista de jazz cuando improvisa...

No hay comentarios:

Publicar un comentario