
La arena bajo los pies haciendo suaves y casi imperceptibles cosquillas, el río rodeando sus cuerpos con su melodía particular, de frente tantos y tantos pisos con sus habitaciones y sus mil posibles historias, entre medias algo de brisa, algo de aliento y algunos suspiros que dicen tanto o más que las palabras compartidas... y de fondo y en todas partes la vida.
Qué bien huele...
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