lunes, 22 de noviembre de 2010

"Es lo que hay"


¿Merece la pena ser buena persona? Cómo no voy a preguntarme eso alguna vez, aún sabiendo que soy la mayor hipócrita porque me sé de sobra la respuesta... Lo que pasa es que de vez en cuando me gusta que me lo recuerden. Lo que pasa es que de vez en cuando necesito que me lo recuerden. Y sí, eso también es hipócrita, y lo seré, supongo. Pero los tópicos emo negros dark queen de que la gente es un asco me los paso yo por donde me los paso. Que no consiste sólo en quejarse, que no, que hay reflexión...
Interés. Eso es lo que se ve en la mayor parte de las relaciones que nos rodean. Está guay salir de fiesta, está guay tomarse un cubata y está muy guay reirse y hacer el tonto. Claro que sí. Pero, ¿dónde se mete toda esa gente de brugal cola y vodka limón cuando hay un problema? Joder, si soy una tía de puta madre para ti cuando salgo y cuando necesitas hablar... coño, me parece raro que tú no preguntes qué tal estoy con disposición a escuchar (y no al típico "hola, qué tal, dos besos")
Y así funciona. Es asqueroso.
La amistad... ¿dónde está? Nos venden Friends, películas y series donde se ensalza ese concepto. Sería perfecto mirar alrededor y verte rodeado de personas que te conocen y que te quieren tal y como eres, ¿no?
Sí... que te conocen...
Pero, ¿quién se molesta en conocer? ¿Quién se molesta en ser buena persona? ¿Quién se molesta en cuidar a los que sí lo son y se preocupan por demostrarlo día a día? Aunque es posible que no los vean... Será eso.
Y en el fondo doy gracias porque hay una persona en este gran mundo que me conoce tal y como soy, que me quiere y que me completa, que me escucha de verdad...
¿El resto? La mayoría se miran los pies, y eso con suerte, porque normalmente suelen pisar charcos de barro y es entonces cuando toca limpiarles las zapatillas...

Pero sí, merece la pena ser buena persona. Siempre.

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