domingo, 28 de noviembre de 2010

Tanto...


Despertar y ser lo primero que ver... Indescriptible.
Amarte con cada fibra de mi ser, tanto que no pueda definirlo por miedo a que se quede demasiado pequeño... Maravilloso.
Enredar mis dedos en los tuyos acunada en tu hombro, o recorrer tu espalda antes de dormir... Ensueño.
Tener ganas de reír hasta explotar... ¡Feliz!

Y todo eso sintiendo que el mundo de fuera puede ser como nosotros queramos, aunque tampoco importe demasiado, porque nuestro mundo real es perfecto... Plenitud.

24-7.

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