miércoles, 3 de noviembre de 2010

Amarte.


Cuando tus brazos me estrechan y mi cuerpo se enreda en el tuyo; cuando las sábanas recogen la textura del amor; cuando tus dedos sirven de amarre al mejor de los mundos posibles; cuando tu calor es mi calor y viceversa; cuando no importa que sea de noche, de día, que llueva o que truene fuera, porque estamos juntos; cuando la risa es el interludio hasta que volvemos a fundirnos en la mayor melodía; cuando abrir los ojos significa que tú vas a ser lo primero que vea; cuando me da miedo moverme para no despertarte; cuando la confianza es inmensa; cuando no queremos decirnos adiós y buscamos cualquier tema para no marcharnos, o cualquier excusa para darnos la vuelta y pedir un beso más; cuando estamos tan cerca que podemos respirar con el aire del otro; cuando miro tus ojos y me veo en ellos; cuando aprieto tu mano o la acaricio mientras conduces y tú sabes qué quiero decir; cuando miro el mundo a través de las ventanillas del coche y me siento más completa y libre que nunca, y después vuelvo a mirarte a ti; cuando sujeto tu cara con mis manos y siento que esos labios son míos, que tú eres mío; cuando cada fibra de mi ser, cada parte de mi cuerpo, cada latido de mi corazón, tiene por fin su pareja, la mitad que le faltaba para existir de verdad...
Cuando, cuando, cuando... En definitiva, cuando tú, yo.
Lo que menos importa es el tiempo. Quiero todas y cada una de mis vidas a tu lado. Una sola sería poco para disfrutarte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario