
Está nublado allá en el cielo y en el corazón amargo
Es inevitable no llorar cuando el alma causa estragos
De sinónimos me evado, la vida a poco es demasiado
cuando caminas sin zapatos por un camino mojado
Ceguera en el halo, mudo y torpe aquél candado
que cerró a mano alzada la libertad en un tejado
Pude reírme de él cuando descubrió que no había llave
y que el alma de un cobarde es sin más la que más arde
Sin embargo el silencio fue mi sable y no es alarde que
saber callar cuando se debe es de lejos un empate
No hay condena entre cadenas que eligieron su unión
salvo cuando una de ellas nota en su cuello prisión
El aire es fácil de entregar pero no para quien no respira
mas la confianza ciega con esfuerzo siempre corregía
Mira, historia de una ilusión eterna pero efímera
de una canción monocorde con un estribillo sin rima
¿Poesía? Más le valdría al verso ser noche en este día
y saber señalar al mundo un sol compuesto de agua fría
¿Cuántas hojas han caído del árbol de un amigo?
¿Cómo se llama el oficio de quien sabe enmendar los hilos?
En ocasiones el desgarro del olvido se cansa de ser olvido
y aún más el olvido más muerto de ser desgarro vivo
¿Qué ocurrió? Las nubes al unísono entonaron su canción
de adiós, no más tormentas, así que un cambio de dirección
¿Es capaz quien se va de querer seguir en presente?
Cuando duele el cuchillo hiriente y la sangre aún está caliente
¿Cómo puede ser que duela tanto lo que ya dolió?
¿Que los días sean más grises por un sol que no fue sol?
Qué equivocación tan torpe, terrenal y estúpida,
esperar de las personas que no lo sean es de ilusa
Porque el egoísmo nunca conoce lo que es bueno
ni sabe apreciar la fuerza de otro mirándose en el espejo
No sé mirarlo de otra forma, me versifico en la prosa
y no es broma que fui rebaño en aquella zona y sin ropa
Arrópame ahora si me siento sola y me agobia
el hecho de echar de menos a una cuerda que fue soga
No creo en las malas personas porque no quiero serlo
Así que en vez de quid pro quo, yo escribo lo que siento
sobre el compás del desconcierto porque ni sé ni quiero.
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