Respirando mar y bañándose en su respiración...
Mientras contempla el cielo cargado de estrellas piensa que quizá nunca antes lo había visto con tanta claridad y tan cercano, a pesar de estar tan oscuro y aparentemente distante.
Y ella... sí, ella. Ella se siente, se percibe, se escucha y se comprende... un poquito más (o eso le parece). Aunque eso implique que, por otra parte, no comprenda nada. Sí... así es, impredecible e indefinible, qué gran encuentro o recompensa.
Real. Se ve real.
Sus pensamientos revolotean como un fénix en su próxima explosión desbordante de energía para... renacer con más fuerza. Y vuela... Ahora a tres metros sobre el cielo le parece poca distancia.
Siente tanto que... no hay palabras.
Y el ruido de las olas suena de fondo dándole la razón, aunque eso sea, magníficamente, lo que menos posea ahora.
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