viernes, 15 de octubre de 2010

Yo, mí, me, conmigo.

Acabo de levantarme... Septiembre me saluda por fuera de la ventana... Que ya llega. Y ya son veinte.
Me paro a pensar y me analizo. Veinte años... y soy una idealista que se convierte en mujer cuando ha de serlo y que sigue siendo una niña en lo más profundo de sí.
Soy demasiado dada a las reflexiones al viento, a escribir por placer y por necesidad, a embaucarme en conversaciones políticas y cabrearme con facilidad cuando me llevan la contraria. No me gusta el egoísmo, procuro siempre mantenerlo lo más fuera de mí posible y, por el contrario, cuidar a los míos intentando hacerles feliz día a día, por encima de mí en la mayor parte de las ocasiones.
Me gusta el Colacao en vez del Nesquik, y también prefiero unos buenos litros de calimocho o de cerveza a vodka o cualquier tipo de alcohol embotellado. El café solamente para época de exámenes o noches sin dormir, aunque adoro su olor inconfundible.
Adoro sentirme libre al mismo tiempo que sé que tengo mi alma unida a quien espero que sea el amor de mi vida.
Me encanta reirme por todo, es mi mejor escudo y mi mejor arma. Y también me encanta decir "si ves que no me río es que entonces me pasa algo".
Soy demasiado platónica, conformista e inconformista a la vez. Lucho por lo que creo y soy fuerte cuando la situación lo requiere, sobretodo cuando se trata de conseguir algo que me propongo. Pero lo que ni la mitad saben es que esa fuerza desaparece cuando hay un problema con lo que más me importa, y me convierto en esa niña de la que hablaba que, aunque afirma que necesita estar sola, lo único que quiere es comprensión y abrazos... sobretodo abrazos.
Me cuesta decir lo que siento, mucho, muchísimo. Y sin embargo lo siento incluso en la piel, en el alma grabado a fuego. Para confiar en alguien necesito muchas muestras, mucho tiempo... pero cuando lo hago me doy a esa persona en toda mi plenitud.
Soy vergonzosa y a la vez estoy loca. Adoro la adrenalina aunque para decidirme necesite cuatro sencillos pasos.
Creo en el amor por encima de todo. Creo en los valores, en ser buena persona. Y lucho por serlo cada día un poco más.
Soy cabezota y me rayo por lo más insignificante hasta que lo convierto en un problema que ni siquiera existe.
Me encanta ser borde con quienes tratan a la mujer como un objeto y después ver las caras de gilipollas que se les queda.
Adoro el rap... Porque sé que no es solamente un tipo de música, sino una forma de vida, una forma de reflexionar y actuar ante el mundo que nos rodea.
La justicia... en eso ya no sé si creo, de hecho, no lo hago. Hay demasiadas cosas que no entiendo como para hacerlo.
Cuando algo me duele de verdad me pongo un caparazón y apenas hablo de ello por miedo a ponerme a llorar en cualquier momento.
Creo en la familia, en la amistad. Creo que el mundo puede ser mejor si todos nos hacemos mejores en él. Sí, sí, sí... ya dije que soy idealista, pero me gusta. Me gusta notar que el mundo, las personas, pueden cambiar a mejor (y me encanta ser yo quien las empuje a ello)
Adoro que mi perra se eche sobre mis pies o acurruque su cabeza para dejarla justo enroscada con su cuerpo sobre mí, dándome su calor y su apoyo incondicional. La adoro a ella.
Todo el que me conoce un poco sabe que Friends es mi mejor antídoto contra la tristeza, y que puedo pasarme tardes enteras viendo Mujeres Desesperadas llorando como una tonta cada vez que hay una parte bonita.
Hay muchas más características pero al fin y al cabo soy Rosa, así de sencilla y compleja. Y voy a por los veinte FELIZ. Eso es lo que más me gusta ser :)

No hay comentarios:

Publicar un comentario